LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA EN EDUCACIÓN Abraham León Trujillo La investigación constituye un proceso sistemático de carácter social mediante el cual se conoce la realidad y descubre la existencia de hechos nuevos, se reconocen sus características, se determinan sus relaciones con otros sucesos y los vínculos entre sus componentes. La investigación representa un proceso encaminado a conocer, interpretar y comprender la realidad para transformarla. Una investigación no es una sucesión simple de métodos y técnicas estereotipadas que baste aplicarlas tal cual en un orden inmutable, significa una práctica social en la que se trata de armonizar las exigencias de una formación teórico-metodológica con una reflexión crítica que valore las aportaciones y los límites de las perspectivas teóricas y metodológicas incorporadas. La investigación es un proceso que requiere de un profundo ejercicio del potencial cognitivo que posibilita no sólo la aprehensión de la realidad, sino también su comprensión. Esto, porque el objeto de estudio alude a una situación en parte conocida y en parte desconocida, que requiere del investigador una respuesta adecuada en término de conocimiento que no se tenía hasta entonces (Flores Ochoa y Tobón Restrepo, 2001). Todo proceso de investigación representa una instancia de confrontación entre un saber teórico y un saber empírico, la cual es posible realizar si se consideran los componentes iniciales del proceso de indagación: el objeto de conocimiento, la teoría, la metodología y las condiciones de su realización. La elección y la construcción del objeto de estudio, así como la organización de los procedimientos de trabajo varían con cada investigación debido a que el objeto de estudio de una ciencia es más amplio que un problema de investigación que es un interrogante puntual y preciso sobre la relación entre dos o más aspectos o componentes de un objeto. En consonancia con nuestra percepción, Hidalgo Guzmán (1992: 31) plantea que “La investigación es un acontecimiento significativo en la realización cotidiana del sujeto; su posibilidad radica en la disposición crítica y reflexiva de quien pretende investigar frente a su situación concreta. El proceso de investigación se hace posible cuando el sujeto construye un campo problemático que remite a ciertos hechos inexplicables, incomprensibles o inéditos de su cotidianidad. La noción del objeto de investigación refiere el resultado de un proceso complejo que parte de una reflexión que el sujeto hace de y desde su situación, de la problematización de ciertos hechos mediante un análisis crítico para construir un campo problemático, cuya posibilidad reside en el ejercicio crítico de sus saberes y la ampliación de sus referentes con algunos elementos teóricos pertinentes. La concepción de un objetos de investigación remite a la delimitación específica de una relación en un su campo problemático construido. El proceso constructivo del objeto expresa análisis crítico y retornos reflexivos; pero también se hacen presentes la comprensión y la explicación a lo largo del proceso y no como expresión peculiar del momento final, hecho que sugiere y permite proponer a la investigación como un itinerario aproximativo, a través del cual se construye una explicación a los hechos asumidos inicialmente como inexplicables; un proceso que permite comprensión y aproximación de acontecimientos, vistos como ajenos y sin sentido en un primer momento”. En tanto que la investigación social genera nuevos modos de conocer la realidad, se suceden nuevas concepciones y significados del quehacer investigador; de modo que se pueden reconocer variadas concepciones o interpretaciones del ser y quehacer de la investigación como tradiciones científicas existen. Cada perspectiva teórica y metodológica presenta una intencionalidad, una trayectoria y una manera de producir conocimiento que se soporta en un supuesto epistemológico distinto. La percepción de la investigación social desde las posturas científicas empírico-analíticas, interpretativa y sociocrítica, posibilita reconocer los sesgos semánticos incorporados en cada una de ellas. De tal forma que pueden reconocerse tradiciones que marcan la ruta y los referentes de las acciones promovidas por la propia indagación, a saber, las tendencias cuantitativa (Positivista, Hipotético-deductiva, Cientificista, racionalista) y cualitativa (Emergente, Naturalista, Interpretativa, Comprensiva). Desde la perspectiva positivista, investigar alude a la aplicación del método científico al estudio de los problemas sociales, estableciendo una relación de causa-efecto que desemboque en una explicación; para la concepción interpretativa, investigar es comprender la conducta humana desde los significados e intenciones de los sujetos que intervienen en el escenario presencial, buscando interpretar y comprender los fenómenos de interacción, más que aportar explicaciones de tipo causal; la perspectiva sociocrítica, por su lado, considera que la investigación social, además de crear conocimiento útil para la acción social, comporta una reflexión y análisis crítico de la realidad encaminada a su transformación. Cada perspectiva tiene una intencionalidad, una trayectoria, una manera de ser y producir conocimiento y un sustento epistemológico distinto. No se trata de que un paradigma es mejor que otro, no se trata de ver que el último es el mejor y que el primero está superado o muy criticado, sino de reconocer sus características, componentes, posibilidades y límites. La responsabilidad de quien incursiona en investigación, en todo caso, es conocer los potenciales de cada perspectiva, estar muy claro en sus interrogantes de investigación y saber en cuál de ellos ubicarse para generar el conocimiento que se quiere, para no propiciar los llamados calcos y mezclas cuantitativo-cualitativo//cualitativo-cuantitativo. Orozco Gómez (2000:46) confirma lo que venimos abordando al afirmar que “Siempre estamos ubicados en un paradigma. No se está en la neutralidad; el conocimiento que va a producirse, dentro de una perspectiva particular, permitirá conocer aspectos de la realidad y tener un conocimiento de una manera o de otra de esa realidad. Esto es muy importante porque lo que se puede hacer con los resultados de la investigación va a depender, en gran parte, de la claridad y congruencia que se tenga entre el proyecto concreto de investigación y el paradigma que lo está sustentando”. (Orozco Gómez, 2000:46). La investigación en el campo de la educación, ha llegado a ser una actividad importante y necesaria, que ha dado lugar a un campo de indagación específico denominado investigación educativa, como una categoría conceptual amplia en el estudio y análisis de lo educativo que se interesa por cuestiones y situaciones relativas a la naturaleza, epistemología, metodología y propósitos en el marco de la continua búsqueda de nuevos conocimientos en el ámbito educativo. El concepto de investigación educativa ha ido cambiando y adoptando nuevos significados a la par que han surgido enfoques y modos de entender el hecho educativo. En educación, como en educación especial y en otros campos del conocimiento, se asumen distintos enfoques de investigación que en la mayoría de los casos se agrupan en torno a las perspectivas cuantitativa y cualitativa. En sus prácticas, para conocer y buscar la mejora de la práctica educativa, se reconocen tres tipos de investigación mayormente desarrolladas por los distintos investigadores en el campo de la educación en general y en el de la educación especial en particular: investigación básica encaminada a desarrollar un cuerpo de conocimientos y al descubrimiento de principios que rigen el funcionamiento de la sociedad; aplicada, interesada por desarrollar un cuerpo de conocimientos fundamentados en la investigación cuyo soporte básico han sido hasta ahora los supuestos del paradigma positivista y, fundamentalmente, la investigación cualitativa encomendada a conocer y obtener información que permita conocer la realidad en torno a sus fortalezas y debilidades y a partir de ello emitir juicios para la transformación y mejora de una situación dada. La investigación educativa tradicional de corte positivista ha tenido expresiones esenciales matizadas por la verificabilidad, aplicada básicamente en procesos experimentales; la significación estadística asociada con las investigaciones correlacionales y el uso de categorías teóricas invariables catalogadas como elementos universales. Se ha apoyado, generalmente, en el modelo hipotético-deductivo y caracterizado por la generalización que aparece como resultado de la manipulación estadística de variables consideradas como especie de leyes del fenómeno estudiado que supuestamente expresan la naturaleza de lo estudiado (González Rey, 2000). En el marco de este paradigma, la incorporación de la investigación psicológica cobró gran relevancia, práctica que se mantiene vigente hasta nuestros días con ligeras modificaciones debido a la incorporación de nuevas rutas metodológicas que desde su especificidad aportan nuevos conocimientos de lo educativo como. Como afirma González Rey “Dentro de la tradición empirista y positivista de la investigación psicológica, el uso de los instrumentos se convirtió en un fin en sí mismo dada la capacidad atribuida a éstos para producir resultados finales susceptibles de ser utilizados como entidades objetivas en el procesamiento estadístico del análisis. La idea de la objetividad del conocimiento se asoció estrechamente al uso de instrumentos validados, confiables y generalizados, los cual condujo al carácter instrumental de la investigación positivista... La mayor parte de los instrumentos psicométricos, sobre todo los llamados test objetivos, se apoyan en las respuestas del sujeto para obtener conclusiones en términos psicológicos...” (2000: 51). A pesar de que en educación especial se utilicen diversos métodos, técnicas e instrumentos para la evaluación e intervención, producto de la incorporación de diversos modelos teóricos y del carácter de la disciplina en cuestión, resulta evidente que el paradigma positivista propio de la investigación psicológica tradicional, ha dejado profundas huellas, lo que puede constatarse mediante el reconocimiento del uso de métodos tradicionales de corte experimental apoyados en los principios psicométricos de uso habitual y de amplia aceptación en la psicología imbuida en procesos y práctica hipotético-deductivas. Travers (1986, en Sánchez, 1994: 54) afirma que “...la fórmula que habitualmente se utiliza para realizar investigación educacional está basada en la idea de que existe un procedimiento que es el método científico. Esta es una noción que hubo que descartar simplemente porque se llega al conocimiento científico mediante una variedad de procedimientos y métodos”. La postura de Travers resulta significativa al tener presente que tanto una como otra perspectiva de investigación, han considerado y consideran al campo de la educación especial como su objeto de conocimiento y estudio, incorporando distintos procedimientos e instrumentos al realizar sus respectivas indagaciones en el campo de la educación especial. Esto, en parte se debe a los cambios de perspectiva ocurridos en la concepción de la educación especial y del tratamiento de la diversidad, donde, el concepto de necesidades educativas especiales tiene importantes implicaciones en la teoría como en la práctica educativa. Entre estas importantes distinciones en el sentido y significado de la expresión Necesidades Educativas Especiales (NEE) se resaltan: que es un término normalizados y no discriminatorio, que las necesidades educativas de los alumnos tienen un carácter interactivo y que la diversidad se considera como un posibilidad abierta a cualquier alumno o alumna. La expresión alumnos con NEE no resulta privativa de cierto grupo de niños o niñas, sino que refiere a una situación que puede afectar a cualquiera de ellos que, por causas de origen personal o social puedan presentar NEE, sin llegar a prejuiciar sus habilidades y capacidad de aprendizaje. Entre estos importantes cambios que se han gestado en educación especial “...uno de ellos, quizá el más relevante, se refiere a que la noción de discapacidad no puede centrarse sólo en la descripción de las características personales, sino que se ha empezado a reconocer en la presencia, mantenimiento y/o erradicación de ella, a la interacción que existe entre las características individuales y las demandas especiales que el ambiente ejerce sobre el individuo. Así, desde que se acepta que el medio influye en el modo de aceptar la discapacidad, el campo de la educación especial se ha modificado, entendiéndose a las personas con NEE, con o sin discapacidad, dentro de una compleja interacción con las fuerzas ambientales que la rodean” Acle Tomasisini (1995 en Acle Tomasini, 20006: 23). Las modificaciones en la concepción y práctica de la educación especial, comprenden desde la concepción médica y asistencial hasta la perspectiva educativa en y para la atención de la diversidad a la que se incorpora la visión ecológica. Esto, representa un reto que ha propiciado cambios cualitativos importantes en la metodología de evaluación, intervención, prevención e investigación (Acle Tomasini, 2006). La investigación cualitativa y sus diferentes enfoques aparecen como las posibles alternativas en la indagación en educación especial, toda vez que procura un mayor entendimiento de las situaciones y fenómenos vinculados con las NEE con o sin discapacidad. Justo es reconocer que a pesar de los cambios suscitados, la investigación cualitativa en educación especial, no se ha incorporado ni utilizado en toda su expresión debido al carácter dominante y de amplio uso de la investigación cuantitativa en este campo de conocimiento. No obstante, se observan actualmente desarrollos de investigaciones cualitativas orientadas al estudio de diversas problemáticas referidas a los procesos de integración educativa, a la atención de niños y adolescentes sobresalientes o con problemas de aprendizaje, al análisis de procesos interactivos y colaborativos en educandos con discapacidades leves y severas. La perspectiva cualitativa, que es la que ocupa nuestra atención en esta ocasión, se asocia directamente con una manera de concebir y proceder sobre la realidad, comprendiendo distintos enfoques (etnografía, etnometodología, interaccionismo simbólico, hermenéutica, investigación-acción) así como una diversidad de métodos, técnicas e instrumentos como la fenomenografía, estudio de casos, grupos de discusión, análisis de contenido y de técnicas como la observación, la entrevista y las técnicas narrativas (historias de vida, historias profesionales) y de instrumentos diseñados para cada caso en particular, como las guías de observación, guías de entrevista, diario de campo, sin soslayar los valiosos apoyos de los medios magnetofónicos como la grabadora, el video y la cámara fotográfica. El uso del término cualitativo, como el de muchas otras categorías, no necesariamente coincide, en su sentido semántico, con la compleja realidad que se pretende abarcar en su definición. Lo cualitativo, como expresión alternativa se configura como una vía de acceso, como una mirada singular de la realidad y su abordaje, no como un arsenal instrumental de acercamiento e interacción para la construcción del conocimiento, como en muchas ocasiones inocentemente se pregona, confundiéndola con una orientación empirista apoyada en viejas prácticas positivistas, que conducen inevitablemente a confrontaciones epistemológicas, a calcos o mezclas, que lejos de resignificar sus aportes metodológicos, han contribuido a oscurecer el panorama indagador cualitativo. La perspectiva cualitativa se apoya en tres principios que dan sustento a su carácter epistemológico, a su reconocimiento y a su singularidad metodológica: “el conocimiento como producción constructiva-interpretativa, el carácter interactivo del proceso de producción del conocimiento y la significación de la singularidad como nivel legítimo de la producción del conocimiento” (González Rey. 2000: 21-23). El primer principio otorga especial significado al carácter interpretativo de la realidad para lograr su comprensión, resignificando la interpretación como el proceso en el que el sujeto indagador integra, reconstruye y presenta en construcciones interpretativas diversos indicadores obtenidos durante la investigación. La interpretación como proceso dinámico acompaña los diversos momentos de la indagación y se desarrolla a través de la significación de lo estudiado, sin llegar a la reducción de su riqueza y diversidad por medio de categorías preestablecidas que den significación a las manifestaciones singulares en términos de aspectos de contenido invariables, sino que los convierte en diferentes manifestaciones de lo estudiado, que hacen posible la construcción teórica. González Rey precisa que desde esta perspectiva metodológica, la teoría se convierte en un instrumento al servicio del investigador y no en un conjunto de categorías a priori capaces de dirigir y dar cuenta de los procesos únicos e imprevistos de la investigación: sólo interviene en el curso de las construcciones teóricas del investigador sobre su objeto de estudio. La teoría es un momento de sentido en el proceso de producción teórica, no un esquema general al que debe obedecer o subordinarse el proceso indagador. El segundo principio de la epistemología cualitativa: Carácter interactivo del proceso de producción del conocimiento, alude a las relaciones intrínsecas, cara a cara del investigador e informantes como una dimensión esencial del proceso de producción de conocimientos, atributo constitutivo del proceso para el estudio de los fenómenos humanos. Desde esta perspectiva, el escenario de la investigación cualitativa son las relaciones que se establecen entre investigador-informantes en los diferentes momentos que la investigación presupone. La consideración del carácter interactivo de la producción de conocimientos otorga valor especial a los diálogos y acciones que en ella se desarrollan en los cuales los sujetos se implican emocionalmente y comprometen su reflexión en un proceso en el que se generan informaciones a profundidad, de gran significado para la investigación. El carácter interactivo del conocimiento conduce a reivindicar la importancia del contexto y de las relaciones entre los sujetos que intervienen en la investigación, como momentos esenciales para la cualidad del conocimiento producido. El tercer atributo de la perspectiva cualitativa: Significación de la singularidad como nivel legítimo de la producción del conocimiento, resignifica al sujeto participante como singularidad, como forma única y diferenciada de constitución subjetiva, lo cual supone una diferencia esencial con la investigación experimental, que trabaja con individuos a partir de la premisa de que no existen entre ellos diferencias significativas que influyan sobre el comportamiento estudiado. En este sentido, desde el punto de vista cualitativo, el conocimiento científico no se legitima por la cantidad de sujetos estudiados, sino por la cualidad de su expresión, pues la expresión individual del sujeto adquiere significación conforme al lugar que puede tener un determinado momento para la producción de ideas por parte del investigador. El número de casos a considerar en una investigación cualitativa aparece relacionada, ante todo, con las necesidades de información que van surgiendo y definiendo en el curso de ella, para abrir nuevas zonas de sentido del objeto estudiado. La perspectiva cualitativa representa todo un proceso de indagación de un objeto al cual el investigador accede a través de interpretaciones sucesivas con el apoyo de herramientas e instrumentos de investigación que le permiten involucrarse con el objeto de estudio para interpretarlo y comprenderlo de la manera más profunda posible. Ese es su desafío. De tal forma¡ que el investigador continuamente va y viene del discurso a las categorías, de los actos a sus sentidos, construyendo nuevas unidades que le permitan comprender mejor el objeto de estudio. Al hablar de investigación cualitativa (Colás Bravo, 2000), no nos estamos refiriendo a una forma única de indagación, ni a un determinado método o procedimiento de recolección de información, sino a ciertos enfoques, formas de producción o generación de conocimientos que a su vez se fundamentan en concepciones epistemológicas más profundas. La investigación cualitativa presume la incorporación de determinadas concepciones, de estrategias singulares de actuar con la realidad y de formas específicas de recolección, análisis e interpretación de información, lo que propicia la construcción y uso de un nuevo lenguaje metodológico. A esta riqueza conceptual y metodológica se une la variedad de prácticas de investigación tanto en temáticas como en campos de aplicación. Los estudios cualitativos pueden organizarse según las estrategias y estilos de indagación diseñados y desarrollados por los investigadores. Razón por la que, el análisis de información cualitativa ha generado técnicas propias que constituyen toda una forma específica de interpretar la realidad. El análisis cualitativo opera sobre textos, entendidos como las producciones o expresiones que contienen las acciones humanas. Por consiguiente, el análisis cualitativo es aquel proceso que se proyecta sobre cualquier forma de expresividad humana. Una de las características sustanciales de la investigación cualitativa es la pluralidad metodológica, es decir, la posibilidad de incorporar y valerse de la riqueza de enfoques, métodos, técnicas, instrumentos y estrategias construidas y desarrolladas por las diversas perspectivas que forman parte de la indagación cualitativa. Distinguiéndose del positivismo como paradigma que pretende explicar toda la realidad mediante un método único de corte experimental y desde la observación absoluta, mensurable y manipulable. En la investigación cualitativa, los objetos de estudio no son problemas operados mediante variables aislables del medio en el que se encuentran para facilitar su manipulación experimental. Los hechos sociales, las acciones, las interacciones, las relaciones humanas y los acontecimientos constituyen las fuentes de observación, registro y comprensión, tal como ocurren en su contexto con toda la complejidad interior y exterior. Cada investigador elabora y muestra sentidos y aspectos diferentes de la realidad observada y comprensiones situadas, no generalizables ni replicables en otras dimensiones, hechos o acciones. La investigación cualitativa busca comprender la vida, la cultura y el acontecer humano sin reducirlo a simplificidades, sin suprimir al sujeto, ni negar la multiplicidad de visiones, lenguajes y sentidos que nos caracterizan como seres en contexto y en interacción permanente con el horizonte de sentido de los demás, presentes o lejanos en el espacio o en el tiempo, se pasa de la subjetividad en su carácter de sistema complejo de significaciones y sentidos subjetivos producidos en la vida cultural humana (González Rey, 2000: 24) a la intersubjetividad como campo relacional que permite elaborar acuerdos con los demás sobre el sentido de las palabras y las acciones que se planean y desarrollan. Percepción que concuerda con lo que Habermas (1989) denomina competencias comunicativas facilitadoras de la acción humana compartida. Es la intersubjetividad la instancia donde se confrontan y configura el ser humano, por lo que Flores Ochoa y Tobón Restrepo (2001: 8) afirman que “...El conocimiento que se obtiene mediante la investigación cualitativa no es una relación estadística, ni la medición repetida de variables hasta encontrar su correlación y covarianza para luego generalizar la inferencia como un proposición universal. Se trata más bien de elaborar un significado a propósito de un caso que no se repite porque no es aislable en su contexto...” Precisan los autores que el conocimiento cualitativo es entonces un proceso de valoración que parte de la virtud y fuerza cognitiva del investigador, que simultáneamente se expresa en un lenguaje intersubjetivo que desencadena procesos de discusión, persuasión y consenso, siempre y cuando los nuevos aspectos comprendidos y mostrados revelen una nueva significación intersubjetiva para los interlocutores. Reflexión que posibilita reconocer en el acto de interacción y de producción del conocimiento, una situación y una disposición epistemológica de apertura y acercamiento entre sujetos que buscan la aprehensión y comprensión de la realidad objeto de investigación. La investigación cualitativa permite entender cómo funcionan determinados sistemas sociales al proporcionar información descriptiva detallada, junto con una interpretación relacionada con las pautas y los significados implícitos que mantienen y comparten los miembros de una sociedad El investigador cualitativo, como afirman Marshal y Rossman (en Carrasco y Calderero Hernández, 2000: 94), “intenta penetrar en el interior de las personas y entenderlas desde dentro, realizando una especie de inmersión en la situación y en el fenómeno estudiado. Se trata, pues, de entender al otro poniéndose en su lugar, en vez de registrar y analizar desde fuera la información que le aporta”. Lo singular de la investigación cualitativa, de acuerdo con el planteamiento anterior, consiste en adentrarse en el mundo personal de los informantes para intentar descubrir cómo interpretan su realidad, qué significa para ellos, sus intenciones, creencias, motivaciones, representaciones, expectativas y otras características del proceso sociocultural no observables directamente. Desde la postura cualitativa, la posición del investigador se transforma como consecuencia de la nueva relación planteada entre la teoría y la práctica. Éstas se consideran en términos de relaciones y el saber no e visualiza como patrimonio de una comunidad científica en especial, sino como un proceso y práctica social surgido del análisis e interpretación de la realidad, sujeto a la posibilidad de acuerdos emanados de la interacción entre los participantes en una situación determinada. Como se infiere, desde la visión cualitativa, la posición del investigador se transforma como consecuencia de una nueva relación planteada entre la teoría y la práctica. El sentido y significado del decir y hacer de las personas, sólo puede encontrarse utilizando las claves que proporciona el contexto donde se vive y generan las interacciones. No sólo ha de aceptarse una visión articular del mundo, sino también el escenario limitado en el que la investigación cobra significado, donde los espacios y autores concretos, otorgan significados particulares a los hechos en los que aparecen inmersos. La mirada interpretativa se soporta en la fenomenología y a la hermenéutica que consideran inadecuado el proceder del paradigma positivista para el estudio de los fenómenos sociales al no incorporar sus características, constituidas por valores, intenciones, experiencias vitales, significados, sentimientos y creaciones de los seres humanos, que es lo que al investigador interpretativo interesan, más que la simple descripción de los hechos y actuar de las personas. Sin duda alguna, la investigación cualitativa en sus modalidades evaluativa iluminativa, investigación colaborativa y otros enfoques cualitativos centrados en la escuela y la familia, pueden incorporarse como herramientas teórico-metodológicas que coadyuven a un mayor y mejor conocimiento del campo de la educación especial y de sus prácticas concretas. Acle Tomasini (2006) indica que lo que favorecerá a la educación especial será la investigación que se realice para profundizar en el conocimiento de las personas con NEE, con o sin discapacidad, en el conocimiento de las causas que las circundan e interactúan en su entorno, para la atención más significativa de las discapacidades y necesidades educativas, para encontrar mejores formas para evaluar e intervenir en las acciones y en los programas de integración educativa y de detección de situaciones para la intervención. Resulta comprensible, desde este planteamiento, que para generar procesos de integración educativa y construir el marco de la educación inclusiva, la investigación jugará un papel importante para las prácticas profesionales que podrían intervenir proactivamente con mayor grado de precisión y eficacia. En educación especial, a pesar de que la investigación se ha situado en el marco de los estudios descriptivos de tipo cuantitativo, la investigación cualitativa puede contribuir a favorecer el conocimiento y desarrollo de este campo educativo a través de principios de intervención inferidos de los procesos observados en escenarios naturales de actuación. Sobre todo porque en el ámbito de la educación especial privilegia la necesidad de estudiar la atención a la diversidad en sus diferentes manifestaciones en la escuela desde planteamientos que retomen el contexto de pertenencia, porque es en él donde puede registrarse con mayor riqueza aspectos inherentes a los seres humanos diversos y construirse las formas de interacción educativa innovadoras frente a las NEE y desde donde se toman las decisiones para la atención significativa de los niños, niñas y jóvenes. Para poder cumplir con los propósitos que la investigación cualitativa plantea en el contexto de la educación especial, necesaria resulta la incorporación de aquellos enfoques, modalidades y recursos metodológicos que mejor respondan a los requerimientos de la educación especial y de sus prácticas. Entre éstos se privilegian la etnografía, hermenéutica, etnometodología, investigación-acción, investigación colaborativa, investigación evaluativa, estudio de casos, el trabajo con grupos focales, los grupos de discusión, las historias de vida y la historia oral, los cuales aportarían un conocimiento más profundo de los escenarios y sujetos en interacción, así como una mayor riqueza en el análisis de los supuesto e intenciones de los programas diseñados para la atención de las NEE, así como de las acciones desarrolladas en el campo de la educación especial, integración educativa y propuesta de inclusión educativa. En el ámbito de la selección y desarrollo de cualesquiera de los enfoques y modalidades de investigación cualitativa, significativo resulta la incorporación de las herramientas metodológicas que propicien la interacción en los escenarios socioculturales de actuación. Entre éstas se consideran necesarias a la entrevista en profundidad y la observación etnográfica, soportadas por los instrumentos tradicionales de registro de información como la guía de entrevista, diario de campo, guía de observación, registro magnetofónico, fichas sistemáticas, listados de interacción y los autoinformes. La práctica de la investigación cualitativa en educación especial no sólo deberá cumplir el requisito de aportar información profunda sobre los educandos, las situaciones y acontecimientos que los circundan, sino, además, jugar un papel que propicie la mejora de las acciones a partir del conocer para actuar y procure el desarrollo integral de las personas, de las estrategias, de los instrumentos y tipos de intervención más pertinentes según sea el caso. Para el caso, pueden ubicarse líneas de incidencia de la investigación cualitativa que, en un intento por adjetivarse podrían enunciarse de la siguiente manera: formación de docentes y profesionales en el campo de atención de las NEE e integración educativa; currículo y necesidades educativas, atención temprana a las NEE; evaluación de los procesos cognitivos de los discentes con NEE; evaluación de los procesos de integración educativa; integración y NEE; lenguaje, NEE e integración escolar; integración sociolaboral de las personas con NEE e interculturalidad y educación especial. Bibliografía Acle, T. G. (1995). “La educación especial y sus necesidades en las áreas de evaluación, intervención, prevención e investigación” en Acle (Ed.). Educación especial. Evaluación, intervención, Investigación. UNAM, México, pp. 14-50. Acle, Tomasini (coord.) (2006). Educación especial. Investigación y práctica. Plaza y Valdés Editores, México. Balcázar Nava, Patricia y otros (2006). Investigación cualitativa. UAEM, México. Carrasco, José Bernardo y José F. Calderero Hernández (2000). Aprendo a investigar en educación. Ediciones Rialph, Madrid. Colás Bravo María del Pilar “Enfoques en la metodología cualitativa: sus prácticas de investigación” en Buendía Eximan, Leonor, Pilar Colás Bravo y Fuensanta Hernández Pina (2000). Métodos de investigación en psicopedagogía. McGraw-Hill, Madrid, pp. 225-249. Flórez Ochoa, Rafael y Alonso Tobón Restrepo (2001). Investigación educativa y pedagógica. Mc Graw-Hill, Bogotá, Colombia. Geertz, Clifford (1996). La interpretación de las culturas. Gedisa editorial, Barcelona. González Rey, Fernando Luis (2000). Investigación cualitativa en Psicología. Rumbos y desafíos. Thompson Editores, México. Habermas, J. (1989). Teoría de la acción comunicativa: complemento y estudios previos. Ediciones Cátedra, Madrid. Hidalgo Guzmán, Juan Luis (1992). Investigación educativa. Una estrategia Constructivista. Paradigmas ediciones, México. ITESO (1998). Tras las vetas de la investigación cualitativa. Perspectivas y acercamientos desde la práctica. Tlaquepaque, Jalisco, México. León Trujillo, Abraham y otros (2006). Lineamientos técnicos para el diseño del Programa Estatal de Integración Educativa. Secretaría de Educación, Departamento de Integración Educativa. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México (documento inédito). Orozco Gómez, Guillermo (2000). La investigación en comunicación desde la perspectiva cualitativa. UNRP/IMDC, México. Sánchez, M. E. (1994). Introducción a la educación especial. Universidad Complutense, España. Sandín Esteban, M. Paz (2003). Investigación cualitativa en educación. Fundamentos y tradiciones. Mc Graw-Hill, Madrid. Velasco Maillo, Honorio M., F. Javier García Castaño y Ángel Díaz de Rada (1993). Lecturas de antropología para educadores. Editorial Trotta, Madrid.